Acceso a la vivienda y LGTBIfobia. Una reflexión sobre la no discriminación.
El acceso a una vivienda digna y adecuada es un derecho que
ostentan todos los españoles y que aparece consagrado en el artículo 47 de
nuestra Carta Magna. Sin embargo, como todos ya sabemos, a pesar de este reconocimiento
formal, el ejercicio de este derecho en muchas ocasiones se ver cercenado por situaciones
o circunstancias personales o sociales que van más allá de las limitaciones en
el acceso a la vivienda que impone un mercado totalmente desregulado y sometido
al mantra de la especulación. Hablamos aquí de cuestiones tales como la pertenencia
a un determinado grupo étnico o religioso, la edad o la orientación sexual.
En concreto, me voy a referir a dos casos relativamente
recientes de hombres a los cuales se les impidió, en España, el acceso a una
vivienda en régimen de alquiler por su condición de homosexuales.
Tal como recoge La Sexta en una pieza publicada en su web el
16 de junio de 2018, a Vicente y su pareja les denegaron un alquiler por
ser homosexuales, según palabras textuales del propietario del inmueble, quien
alegó que en el edificio vivía gente mayor que no entendería “su situación”. No
obstante, las respuestas de varios de los vecinos de este inmueble vinieron a
contradecir esta afirmación.
Por su parte, eldiario.es publicó un artículo el 19 de enero
de 2023 en el que relata la situación de discriminación que el periodista Albert
Mateu vivió al intentar alquilar un piso cuando señaló que buscaba un entorno LGTBIfriendly.
Ante esto, la respuesta que obtuvo por parte del propietario del inmueble fue la
siguiente: “Si eres gay debes decírmelo. Vivo en esta casa y quiero elegir con
quién convivo”, seguida de un “Me gusta tu perfil y tengo amigos gays, pero
prefiero no convivir con alguien homosexual, no me da comodidad (sic).”
Estas situaciones tan lamentables no tienen cabida en un estado
democrático como es España, que precisamente propugna como uno de los valores
superiores de su ordenamiento jurídico la igualdad. Sin embargo, si bien la
igualdad formal queda garantizada por el artículo 14 de la Constitución Española,
al mismo tiempo que el artículo 9.2 del mismo texto establece que los poderes
públicos promoverán las condiciones que garanticen que la libertad y la
igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y
efectivas, este valor supremo no ha permeado plenamente a todas las capas de la
sociedad. De ahí que sigan produciéndose situaciones de discriminación como las
mencionadas, las cuales en muchas ocasiones tienen su origen en estereotipos y prejuicios
asentados durante décadas y que resulta muy complicado revertir.
En cuanto a las estrategias que se podrían poner en marcha
para erradicar este tipo de situaciones, creo que no existe una solución única
y sencilla, siendo necesario llevar a cabo una acción combinada que abarque
diferentes aspectos y ataque a diferentes grupos socio-demográficos: por un
lado, siguen siendo fundamentales las campañas de sensibilización, tales como
anuncios en televisión, carteles en marquesinas, cuñas de radio, etc.; por otro,
es esencial potenciar la educación en igualdad desde los primeros niveles de
instrucción, no solo mediante la impartición de talleres y actividades
puntuales, sino mediante la inclusión de materias específicas y contenidos transversales
al currículum educativo; también el establecimiento de multas y sanciones
específicas para las personas que discriminen en el acceso a la vivienda sería
necesario, estableciendo, por ejemplo, un registro de inquilinos a los que no
se les permita arrendar su vivienda durante un periodo determinado de tiempo.
Cabe señalar que la implementación de todas estas medidas es
harto difícil si no se logra en primer lugar un pacto estatal contra la
discriminación en el que participen todas las fuerzas políticas, de modo que exista
una voz única y unánime que condene estas situaciones.
En definitiva, queda mucho por andar para acabar con estas
situaciones de discriminación, aunque afortunadamente disponemos ya de las
herramientas necesarias para ir acabando con estas prácticas. Sólo nos hace
falta voluntad política y un poco de colaboración ciudadana.
Referencias bibliográficas:



son las verdades ocultas!!! me encanta la elección del tema que has seleccionado
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